Paso 1
Mucha gente tiene una revolving y no lo sabe.
En el contrato pone «crédito» o «pago aplazado», casi nunca «revolving». Con tres señales basta para reconocerla.
Cuota fija cada mes
Siempre la misma cantidad, uses la tarjeta o no. Suele ser baja: 30, 50, 70 euros.
El límite se recarga solo
Cada cuota que pagas vuelve a estar disponible para gastar. Por eso «nunca se acaba».
El saldo casi no baja
Llevas años pagando y, cuando miras lo que debes, es casi lo mismo que al principio. O más.
Da igual cómo esté la tarjeta hoy: viva, cancelada, con la deuda vendida a un fondo, ya pagada del todo o en reclamación por impago. En todas se puede reclamar.
Por qué un juez puede anularla
Hay dos caminos, y los dos terminan igual: el contrato queda sin efecto.
Porque el interés es de usura
La Ley de Usura, de 1908, sigue en vigor. El Tribunal Supremo ha fijado cuándo el interés de una revolving es tan alto que no se puede admitir. Muchas tarjetas de los últimos veinte años lo superan.
Porque no te lo explicaron
Si nadie te explicó de forma clara cómo funcionaba la cuota y cuánto te iba a costar de verdad, el contrato no supera el examen que hace el juez. La mayoría se firmaron en un mostrador, en cinco minutos.
Por los dos caminos el resultado es el mismo: solo devuelves lo que te prestaron, y si ya pagaste más, el banco te lo devuelve.